31 de enero de 2017

Mostrar las tetas.

Nacemos, crecemos y vivimos dentro de una sociedad estructurada alrededor del machismo. Siglos de represión sobre nuestros ciclos y nuestro cuerpo han delineado un comportamiento socialmente aceptable, que dicta que tenemos que depilarnos, no hablar de la menstruación y no mostrarnos. Tres premisas básicas para "ser una mujer".

El miedo que el hombre tenía sobre la fuerza creativa de la mujer insistió hasta un nivel en el que nosotras mismas terminamos olvidándonos de nuestro propio poder, cediéndole al hombre el lugar de director de nuestras vidas, pero sobretodo de nuestra autoestima.

Al ponernos en un lugar inferior, inevitablemente nuestro amor propio iba a menguar, y cuando descubriéramos que con el sexo podíamos tener algo de poder nuevamente, comenzaríamos a mostrarnos para agradarle al hombre y no por simple expresión de nuestro ser. Para tener aprobación, para sentirnos queridas.

La exclusión de la figura femenina en ambientes laborales y la ubicación de la misma en el ambiente social como "servicial" lo único que ha hecho fue daño en nuestra propia confianza, haciéndonos comer el verso de que nacemos para servirle al hombre, para darle placer.

El sexo como juego de poder en el que alguien tiene que mandar (hablando en serio) es una historia tan vieja como patética. El macho domina a la hembra porque es inferior, porque no se puede defender.
Las playas nudistas, los cabarets y todo ambiente donde la mujer -bajo la premisa que sea- puede mostrar su cuerpo libremente, siempre fue de orden machista, donde la división se traza para no molestar a los demás pero también para darle un servicio al hombre.

Cuanto más expuestas visualmente estemos, más vulnerables, más putitas, más "se lo buscó". Sabés que no podés vestirte como querés porque si te violan, te lo buscaste, como si el hombre fuera aún un simio que no puede controlar su pija porque la pija lo controla a él.

Mostrar las tetas en una playa que "no lo tiene permitido" es comenzar una pequeña revolución donde más allá de pretender igualdad, nos hace abrir los ojos a nuestra propia naturaleza, a que somos humanas y no un objeto con tetas y agujeros disponible para ser observada/violada/asesinada por cualquier enfermo mental como si realmente fuéramos inferiores, como si todos estos años de silencio no nos hubieran hecho hervir las aguas internas.
Mis agradecimientos a esas mujeres orgullosas de sus ovarios.

La sociedad no está preparada para naturalizar el cuerpo de la mujer, el pajero promedio no puede ver un par de tetas sin creer que se lo está provocando, sin tener una puta erección.
Las mentes más cerradas no están listas para vivir dentro de un ambiente donde se liberan todos los tabúes que tienen incorporados como leyes inamovibles.

Mientras tanto nosotras tenemos que seguir adaptándonos a lo que la sociedad considera "normal", que es ocultarnos, callarnos.

Hoy en día, 2017, intentar naturalizar nuestra condición de mujer sigue siendo tan difícil como peligroso. 
Yo honestamente tengo miedo de ponerme una pollera muy corta y ni se me ocurre estar en tetas en una playa no nudista, porque directamente me puedo morir. No puedo ser libre porque me costaría la vida.

Y ahí es cuando realmente creo que nada tiene solución, porque siento que para eliminar a todos los hijos de puta del mundo, habría que hacer estallar al planeta y comenzar desde cero una nueva civilización.
Perdón.

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