28 de julio de 2019

"A mis hijos no los tocan", descripción de una sociedad pacata y egoísta.

Advertencia: soy argentina y estoy enojada. Los argentinos enojados puteamos mucho y hablamos con malas palabras. Y si no estamos enojados, también.

Cada vez que se genera la posibilidad de un importante cambio social que derroque al patriarcado monopólico y capitalista en el que vivimos, aparece el mismo sector de la sociedad que pretende demostrar que con su oposición al cambio, hacen una revolución.

Primero lo primero: una revolución es "un cambio o transformación radical respecto al pasado inmediato, que se puede producir simultáneamente en distintos ámbitos (social, económico, cultural, religioso, etc.). Los cambios revolucionarios tienen consecuencias trascendentales y suelen percibirse como súbitos y violentos, ya que se trata de una ruptura del orden establecido. Las revoluciones nacen como consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas."

Ese sector con pretensiones de revolucionario, es el más pacato, aferrado al status quo, a la sensación de poder, a la iglesia -principalmente la católica- y el más patriarcal que existe. Se ponen un pañuelo celeste y te discuten, causalmente a muerte, sobre el aborto. Te desean la muerte porque cómo vas a matar a un "bebé", que es un inocente, mejor morite vos por pretender que la mujer sea dueña de su cuerpo y de sus decisiones. La hipocresía la demuestra un gran porcentaje de esas mujeres que abortó después de coger sin cuidarse a los 18 años porque el noviecito no quería ser papá o prefieren coger únicamente por el culo porque hacerlo por la concha está reservado para después del casamiento. No estoy inventando, es más real de lo que piensan.

Ese sector es el que te dice que a sus hijos no los tocan, cuando se propone enseñar educación sexual en las escuelas. Teme que el hijo abra los ojos a que existe una vida, un mundo fuera de la caja de cristal llena de mierda donde lo mantienen prisionero. Teme que alguno de sus hijos "le salga puto", qué horror. Teme que los tabúes se revelen y junto a ellos, la homosexualidad que mantienen reprimida, o las infidelidades que tienen hace años. Porque vamos, ese sector que espera mantener a la sociedad intocable, tiene valores de caca. Bah, no los tiene en absoluto.

Ese sector es el que propone que se derogue la ley que le da una mensualidad a los transexuales, el que apoya a los militares, el que se siente cómodo con la sociedad tal como está porque así puede mantener su estatus, su puesto de poder en la empresa familiar, su poder ilusorio dentro de su entorno. Es el que puede sostener, tal como todo está, su lavado de dinero, mientras se queja de que los impuestos están muy caros. Es el que hace chistes sobre la violencia de género y demoniza al feminismo, con toda la ignorancia que eso implica. Ese sector mantiene a las mujeres en casa cuidando a los chicos o poniéndoles un tallercito "para que no se aburran", es decir, para que no despierten y se vayan a la mierda. Porque es un sector manejado por los hombres, con mujeres que lamentablemente no pueden abrir su cabeza porque están adoctrinadas y la vida así se siente perfecta. Mentirosa como una persona que publica en Facebook su felicidad todo el tiempo, pero perfecta.

El sector ése, el más hipócrita con el que podemos encontrarnos, vive dentro de un country o en el barrio más caro, casualmente. Tiene beneficios por contactos o por poder adquisitivo, y un cartelito en la puerta de casa que nos alarma sobre su propia alarma, demostrando el miedo que tiene a que le saquen lo que con cero esfuerzo ha logrado, porque es por herencia. La herencia que terminará cuando el nene arruine la empresa o mate a alguien "por accidente". La herencia cultural que les hace creer que son mejores que el resto en base a lo que tienen. La herencia psicológica del "de eso no se habla": sexo, muerte, infidelidad, drogas. Todas cosas de las que no hablan pero en las que están envueltos.

Ese sector, homofóbico y racista, se siente estigmatizado, dejado de lado, se victimiza. Ese sector es la lacra más grande de la sociedad, el que la arruina, el que se caga en la naturaleza, en los valores y en la vida de los demás. Con su sectarismo espera poder manejar las decisiones de la sociedad para que todo siga como está,  para que sus niños crezcan bajo el velo de la ignorancia y del cumplimiento de sus caprichos, los cuales el resto del mundo tendrá que pagar.

Pero ¿saben qué? Se les está acabando el tiempo. A sus hijos, los va a tocar la verdad. Sus pañuelos celestes serán quemados en la hoguera, como ustedes hicieron con personas. Sus pretensiones de manejar todo con la mano derecha y el poder violento, se van a caer, como el patriarcado.
Lo único que espero, es que suceda muy pero muy pronto.

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