20 de septiembre de 2011

Si este blog es mío, entonces voy a hablar de mí.

Y sin embargo, que lean todo esto, no quiere decir que me conozcan...

Yo no soy una mujer sumisa. No nací para acatar órdenes.
Grito a viva voz las injusticias. Sé que me comporto agresivamente muchas veces. Reacciono con agresividad e impulsividad en lugar de calmarme antes de actuar.
Tengo sangre caliente. No soy de las que van por la vida oliendo flores como si nada pasara. Yo HIERVO.
Hierve mi sangre cuando estoy feliz. Siento una ebullición interna que me hace comportar como una idiota.
Hiervo cuando estoy enojada. Cuando la pasión por lo que hago me da escalofríos en las entrañas.
Soy eso: pasión. Soy calentona y no puedo evitar tanto carácter junto. (no precisamente porque sea del bueno).
Pero nunca me levanto de mal humor. Dormidísima, si, pero de mal humor, jamás.
Yo no me quedo quieta. No puedo adormecerme. Me aburre la rutina, me aburre la monotonía, hacer lo mismo. Estar un segundo quieta, también me aburre. Y siempre estoy alerta. Observo. Hablo mucho, pero cuando no hablo, estoy observando.

Corro de un sueño a otro, de un proyecto a otro, de un libro a una película. Si hay algo que no me gusta, es la superficialidad. Y las injusticias. Y acá puedo ponerme a enumerar una lista completa de cosas que me parecen injustas en este mundo, y largarme a llorar. Porque también soy muy sensible. Maricona.
A mí me gustaría ser como Robin Hood, o como la Mujer Maravilla.

La pasión me mueve. Tengo una amiga psicóloga que me dice que le gusta la pasión con la que encaro las cosas, que siempre estoy en algo, y se nota cuánto me gusta. Que la pasión mueve a las personas. Y debo decir que es una de las pocas personas-junto con uno de mis amigos hombres en el que confío a ciegas- que confía en mí, en mi capacidad, en mis delirios, en mi pasión. Y le agradezco a la vida tener amigos como ellos.

Siento que el corazón salta cuando me emociono, cuando hago lo que amo y me sale bien. Y amo muchas cosas. Y a varias personas. Amo a mi familia, a mis amigos. Amo lo que hago, lo que aprendo, lo que leo, lo que veo y lo que escucho. Amo el sol y la luna. La lluvia y los relámpagos. Amo cómo se me estremece el cuerpo con los truenos. Amo el día y, sobretodo, la noche. Soy noctámbula, casi nunca puedo acostarme temprano. Amo que me asusten, aunque me dé taquicardia.
Amo la acción, la vida, las sorpresas, el destino. Amo crear cada momento. Amo buscarme. Amo los desafíos, que me provoquen.
Amo tantas cosas, que el lugar de las cosas que me molestan se hace cada vez más pequeño.

Amo mi intuición. Mi lado salvaje, mi cuota de loba. Creo que las mujeres siempre somos mitad humanas mitad salvajes. Y que muchas inhiben ese costado creativo porque la sociedad dice otra cosa. Y yo creo que cuanto más salvaje soy, más creativa me pongo y más confianza me tengo.

A veces creo que no tengo límites, que no tengo vergüenza.  A veces me avergüenza decir lo que pienso, porque lo digo sin pensarlo, o cuando no debería decir nada.
Pero igual, nunca me callo.
No me gustan las reglas. Las respeto, pero me aburren. Me divierto más cuando no están. O cuando me las "olvido". Creo que es sano, y de hecho justifico, romper algunas reglas, pasarse algunos límites....pero siempre bajo el ala del respeto hacia otras personas (y hacia una misma!), sin lastimar a nadie.

Amo viajar. Estoy cómoda en cualquier lado, porque en cualquier lado me siento como en casa. Debe ser porque mi casa soy yo. Soy feliz dondequiera que voy. Sobretodo cuando el lugar es luminoso y tiene buena energía. Porque de eso estoy bastante limada: me doy cuenta cuando, para mí, lugar, persona o circunstancia tienen buena energía o no. Por eso dije más arriba, que amo mi intuicíon, mis otros ojos.

Yo soy la persona que mejor me conoce, y, sin embargo, no creo poder definirme sola. Tampoco lo creo correcto, pero acá estoy, desnudándome.

Sé que soy la única persona con la que voy a estar toda mi vida, así que debería conocerme, aceptarme y amarme como tal compañía que me hago... No hay mayor seguridad que uno mismo, que la casita que somos.

No le temo a la muerte. Solamente no quisiera sufrir. Ni que tampoco sufran los que amo. Pero si se mueren, si los tengo que dejar morir -como hay otras cosas y personas que deben vivir- sufriré más por mi propio egoísmo de no tenerlos a mi lado, que por el mismo hecho de que partan. Trataré de entender que todo es una rueda, que la vida es cíclica. Nadie ha vuelto de la muerte porque le pareció terrible, no?

Me gusta hacer reír, aprecio a la gente divertida y con humor, que no se toma todo a pecho.
Soy natural. Soy honesta. Soy cuida. Ataco sin dudar cuando algo amenaza a mi grupo.
Soy éter, soy tierra fértil. Soy mujer y me encanta. Soy visceral. Cruda. Profunda. Sexual.Vibrante. Libre.
Creativa y si, me considero inteligente por más que quede como el culo que lo diga yo.
Me esfuerzo por ser una persona culta. Porque me gusta.
Soy ilimitada, sé que estoy bastante loca, pero siempre soy respetuosa.
No soy sumisa, ya lo dije. No nací para ser cautiva.
Debe ser por eso que los límites y los encierros o cadenas de cualquier tipo, llegan a molestarme, a asfixiarme.
Me gusta la soledad, amo estar sola.

Soy un cambio permanente. Actúo desde los ovarios. Aunque suene feo, tiene algo de poético.

Sé que no soy cualquier mujer. Sé que estoy llena de defectos y falencias, pero también sé que soy única.

Soy primitiva, pero eterna. Yo no tengo tiempo. Soy humana pero bastante salvaje.

Yo, aúllo.

2 comentarios:

marianadelasflores dijo...

brutal y honesta...me dejás muda de admiración.
Mi tarea de sanación en estos días es:" qué y cuánto siento"; no espero que entiendas lo que escribo, pero tus palabras me animan a volcar tal cual me sale lo que me estremece. Y eso es bueno. Yo siento, y empiezo a darme cuenta...
Gracias por eso...

Ale dijo...

Qué bueno Marian, las tareas para y por una misma son fabulosas. Imagináte que todo esto lo provoca el libro que estoy leyendo!! Te lo recomiendo hasta los huesos! ;)