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13 de abril de 2016

Visceral.

No sé cuántas veces por año me interno en mí misma.
No puedo contabilizar las crisis existenciales que he tenido hasta ahora, ni las depresiones (bueno, esas capaz que sí), ni las tristezas esporádicas, ni los hundimientos en abismos varios.
No sabría responder al total de noches sin dormir o de días en los que estuve de pie con dos horas de sueño encima.
No puedo divorciar los sentimientos de completo hastío de aquellos de simple cansancio por la vida, ni definir un nivel de hartazgo por los intentos, por las batallas y por las pateadas de piedras y de tableros.
No tengo la más mínima idea de veces en las que mandé cosas, personas, situaciones y emociones al carajo.
Carezco de un número estimado de la cantidad de momentos en los que me invento respuestas cuando no las encuentro, o que las busco en un mundo que no es el mismo en el que vivo físicamente.
Imposible es calcular el tiempo que pierdo tirada en la cama mirando el techo, sin más nada que el vacío y el silencio respondiendo a mis inquietudes.
No puedo, simplemente no puedo, conocer la cantidad de horas que paso simplemente "en la búsqueda", a veces sin siquiera saber de qué.
Jamás podría tener una idea de las veces que lloré a los gritos, pateando cosas, tratando de entender aunque sea algo, o explotando por el mínimo motivo cuando en realidad tenía un big bang por dentro.

Pero lo que sí puedo decir es que tengo una inherente capacidad intuitiva, desarrollada con el paso del tiempo y de las experiencias, que me hace confiar en que, tarde o temprano, todo va a estar bien.
Sé que cada crisis tiene su correspondiente apertura mental, su aprendizaje.
Sé, también, que cada vez que me meto a procesar en esa carpa a la que suelo llamar "mi cueva", salgo renovada, fresca, limpia de cuerpo, de alma, de mente.
Ya me hago cargo de que cada vez que algo me molesta, tengo que meter la mano dentro mío, retorcerme las vísceras, y revolver hasta hallarlo, hasta arrancarlo desde lo más profundo de mi persona, de mi espíritu o de mi inconsciente.
Sé que llorar limpia, transmuta. Sé que pensar tanto no ayuda, porque a veces las respuestas no están en la cabeza, sino en otro lugar.
Sé que no pierdo el tiempo intentando encontrar aquello que me impulse a seguir, porque es una inversión.
Sé que el mundo tiene mucho para ofrecerme. Y que reconocer al "otro mundo" es parte de mi equilibrio. Sea el otro mundo que sea.
Conozco mi oscuridad y eso me ayuda a reconocer mis límites, a saber hasta dónde puedo llegar, hasta dónde puedo darme sin perderme.

Pero uno siempre se pierde, es inevitable.
Cuando el equilibrio está en la palma de tu mano, se torna tan aburrido que terminás provocando terremotos para tener algo de acción, porque estar en paz con uno mismo y con el mundo es algo a lo que no estamos acostumbrados, ni nos creemos merecer.

Y ése es el problema: No creernos merecedores de la felicidad.
Cuando aparece, buscamos algo más, no podemos estar en paz, nos cuesta recibirla y dejar que se quede, le buscamos la vuelta, la mentira, el "algo tiene que fallar". La rodeamos a preguntas y empezamos a esperar el momento en que realmente desista, se extinga, porque no sabemos apreciarla y mucho menos disfrutarla.
Porque nos aburre estar felices, como consecuencia de vivir acostumbrados a los retos, a lucharla, a estar disconformes todos los días, a esperar las desgracias.
Carecemos de la certeza de merecimiento porque no tenemos un amor propio realmente sano, que nos diga: "-Hey, ya es hora. Todo eso que trabajaste tiene su recompensa, acá está." Y no, no solemos aceptar a la felicidad así de simple, porque la queremos seguir buscando, porque en la búsqueda está la acción, la gracia.

Tenemos que dejarnos vivir, urgente. Tenemos que aceptar que la felicidad no es ninguna meta ni está en un libro de Osho: la felicidad la tenemos al lado siempre. La opción de aceptarla y agradecer que esté ahí, también.

No, no soy un libro de autoayuda ni tengo un positivismo adolescente porque vivo creyendo que todo va a estar bien y que la felicidad está en agradecer y disfrutar lo que tenemos.
Simplemente a veces decido abrir los ojos a mi realidad, y sí, agradecer todas y cada una de las pequeñas cosas que tengo en la vida y me llenan el Alma.
Porque si me enfoco solamente en todo lo que está mal, no tengo ganas de seguir adelante.
Y yo necesito avanzar.

29 de febrero de 2016

In ten si dá.

Hace un año y siete meses que conozco Montevideo, y hoy voy a darle la razón al término que me ha indignado todo este tiempo, debido a la tergiversación que ha sufrido gracias a unos cuantos ineptos sin amor propio que no saben cómo actuar ante determinados estímulos: Intensidad.

Sí, me estoy metiendo en un terreno tan extenso como complicado, pero no me voy a callar: La intensidad de algunas personas me ha hecho calar hondo en el comportamiento de la sociedad montevideana y, por dios, voy a generalizar, no sean tarados de creer que escribo por todos.

Nunca me sorprendí tanto del comportamiento de las mujeres, por ejemplo, cuando las escucho confesar -sin ningún tipo de pudor- que le revisan el celular a sus parejas, o que el último con el que tuvieron sexo no ha vuelto a llamar, entonces se lo recriminan como si tuvieran algún tipo de derecho de recibir explicación o de hacer valer una dignidad que empíricamente están demostrando no tener.

Hay gente que te pide justificaciones de porqué te comportás como lo hacés, o que incluso adora inventar cosas sobre tu vida y tu persona, porque parece haber entendido que sin hundirte un poquito, jamás podrá resaltar en la sociedad.

No quiero extenderme mucho, pero acá la gente necesita quererse. Están tan faltos de amor propio que ya no saben a quién culpar por sus desgracias, o a quién cogerse para levantarse el ánimo, para sentirse lindos.

No entienden el límite entre libertad y respeto al otro; quieren hacer lo que se les ocurra como si fueran niños caprichosos; les importa quedar bien mostrándote una faceta, pero se olvidan de ocultar bien las otras.
Prefieren relaciones superficiales porque comprometerse con alguien (y me refiero sólo a lo emocional) significa perder una libertad que ni siquiera saben cómo cuidar, y por supuesto no han tenido experiencias lo suficientemente gratas como para tomar las riendas y jugarse por las cosas o personas que aman. Si es que aman, porque hasta de eso dudo con algunos.

Montevideo este último tiempo me ha mostrado la cara que ignoraba, aquella que tapé mientras idealizaba todo lo que me gusta de esta ciudad.
Reconozco que tiene sus puntos fuertes y sus debilidades, pero acá la piedra que tengo en el zapato, es la cantidad de traición que se oculta detrás de sonrisitas simpáticas y abrazos flojos.
Ni siquiera es comprensible en mi cabeza cómo pueden ser felices manejándose con tanta hipocresía. Bueno, debe ser que en el fondo no lo son.

¿Parezco exagerada? Ya lo sé, suena a telenovela mexicana. Y es que los sucesos acaecidos este último tiempo en mi entorno, realmente parecen haber sido escritos por un guionista de Thalía.

La ciudad es chica, en poco tiempo das fe de que se conocen todos y en poco tiempo también, los conocés vos. No es tan difícil sacarle jugada a cada uno, la mayoría saben llevar alguna máscara. Es cuestión de dar en el clavo correcto para que se les caiga.

Y estaría buenísimo que se empiecen a hacer cargo, de paso, porque ya son grandes como para andar jugando al gato y al ratón, usando queso vencido como carnada.

Medio que estoy un poco harta de la intensidad de la gente que cree que se las sabe todas y que se empecina con la vida de otros, sintetizando.

¿Que por qué escribí esto?
Porque tenía muchas ganas de descargarme.

Para eso tengo un blog.

28 de febrero de 2016

Niveles de conciencia.

Todos los seres vivos poseemos un determinado nivel de conciencia, que se trata principalmente de las cualidades del Alma de cada uno (o Alma grupal en el caso de insectos, por ejemplo), y que se eleva o aumenta de acuerdo a cuánto nos vamos ocupando de nuestro crecimiento personal y espiritual.

Aquí no se incluyen los conocimientos, estudios o información mental, sino más bien aquellas determinadas características relacionadas principalmente a los valores con los que nos manejamos en la vida.

Evitando toda connnotación religiosa, lo que en este caso se llama "Conciencia" se refiere a aquella energía universal que rodea todo. No voy a entrar en detalles, porque todos tenemos creencias distintas, o incluso hay gente que no cree en nada más allá que nuestro cuerpo físico, y eso también está bien. Sólo intento simplificar lo que quiero decir, si es que puedo...

Volviendo al ser vivo, todos los humanos tenemos una conciencia individual, y sus atributos se forman en base a los valores humanos que vamos aprendiendo desde que encarnamos.
Ellos pueden ser amor, sabiduría, paz, alegría, etc...o sus antítesis, y se revelan en nuestras actitudes y decisiones.

Para dar un ejemplo claro, mis padres se separaron cuando yo tenía tres años, y mi padre desapareció una gran cantidad de años, suficiente para generar en mí un tremendo dolor y algo de bronca.
Sin embargo, a medida que fui estudiando las Almas y su evolución, entendí la forma de actuar que mi padre tenía en ese momento: él no sabía cómo hacer otra cosa, más que lo que su nivel de conciencia le permitía, y eso fue alejarse.
Calando más hondo, me arriesgaría a decir que no tuvo el amor propio suficiente como para saber amar a alguien más (como un hijo, en este caso) y pudo haber supuesto que su presencia sería más bien una molestia, además de que por otro lado fue bastante egoísta.

Pero yo no odio a mi padre por eso, no le tengo bronca. Es más, lo amo porque sin él yo no estaría sentada acá escribiendo esto, le agradezco, le rindo una especie de tributo a mi sangre reconociéndolo como creador de mi persona.

Y lo supe perdonar y perdonarme por odiarlo en mi infancia/adolescencia (claro que lo hice, el daño fue bastante grande en su momento) pero entender que su nivel de conciencia no era el mismo que el de mi madre o incluso, que el mío, me ayudó a seguir adelante sin ese rencor que me hubiera dañado la salud tarde o temprano.

El nivel de conciencia también se relaciona con la capacidad que tenemos de hacernos responsables de nuestros propios actos.

Un nivel de conciencia bajo, por ejemplo, le echará la culpa a cualquier ser externo o a su supuesta "mala suerte" cuando algo le salga mal, o cuando viva situaciones que le resultan injustas.
Por el contrario, un nivel de conciencia algo más elevado, intentará encontrar la causa de la manifestación externa en su interior, buscará respuestas y evaluará sus pensamientos y actitudes previas al evento en cuestión.
Alguien aún más elevado, entenderá que incluso la situación más desagradable e injusta, trae el aprendizaje que es necesario en ese momento.

Debo aclarar que cada nivel de conciencia tiene su correspondiente vibración dentro nuestro, y es la que atrae o repele relaciones, situaciones, experiencias.

Alguien que "vibra bajo" está claramente en un nivel de conciencia donde -probablemente- no se ama a sí mismo y elige relacionarse con personas acordes, que no se valoran, que prefieren culpar a otros, o que buscan satisfacción externa porque no saben encontrarla en su interior. Es también probable que sean aquellos que escogen manejarse desde valores como la mentira, las obsesiones, o la traición, ya que no son fieles a sí mismos, entonces jamás podrán serlo con los demás, en ningún aspecto.

Por otro lado, los que "vibran más alto" son los que se reconocen creadores de su propia vida, los que responden ante sus actos, los que eligen entornos sanos y que les provean paz y felicidad, y que no se preocupan por "el qué dirán", ya que están convencidos de que su experiencia es la correcta en el momento correcto, y quienes juzguen simplemente están en otro nivel de conciencia donde no comprenden ni respetan a los demás.

Supongo que a esta altura ya se habrán dado cuenta de que esto es un descargo.
Trato de comprender, día tras día, las actitudes de los demás, su capacidad de hablarte detrás de una máscara, su desesperación por amor externo, la necesidad de no ir con la verdad o de responsabilizar a los demás de sus desgracias. Y no, no necesito intentar comprenderlos en realidad: simplemente estamos en diferentes niveles de conciencia.

Hay determinadas características en algunos seres humanos, ante las cuales soy tajante y terminante, e implican que yo directamente no quiera relacionarme con ellos en ningún ámbito.
Soy tan exagerada, que si me mienten en una simple situación, yo me alejo. Si eligen ser soberbios o traicionar gente, corro para el otro lado. Si odian a los animales, bueno, suficiente.
¿Por qué querría en mi entorno, a alguien que tiene que fingir para quedar bien? ¿O a alguien que no es capaz de enfrentar sus propios problemas y te culpa de ellos? Mucho menos a quienes son egoístas, gracias.
No tengo, todavía, la paciencia suficiente como para andar comprendiendo "¿Por qué lo hizo, si yo jamás lo haría?" porque, además, esa pregunta está juzgando al otro frente a mis propios valores, estoy comparando. Pero eso, sin embargo, me es suficiente para saber que somos muy distintos en cosas que para mí son básicas y primordiales ante cualquier tipo de relación, y me lleva a comprender que jamás me interesaría rodearme de personas así.

Mis valores son pilares en mi vida y en mis actitudes. Yo elijo ir con la verdad, ser todo lo transparente que pueda con los que amo, no traicionar ni exponerme sólo en base a mi egoísmo, a situaciones donde alguien más puede salir herido.
Yo elijo cuidar a mi entorno hasta de mi persona, por eso prefiero dedicar bastante tiempo para mí, en soledad, para ser la mejor versión de mí que puedo ser y compartirme con calidad, no con cantidad.

Esto es un descargo porque necesito estallar a veces cuando me resulta imposible comprender a la gente sin códigos que, al fin y al cabo, no se manejan como yo lo haría. Son diferentes mapas mentales, también.

Y necesito vomitar y escupir en un blog cosas que no puedo expresar directamente ante las personas indicadas, porque parte de mi nivel de conciencia no se desarrolló lo suficiente como para saber decir las cosas sin ir al choque. Y ya no tengo ganas de explotar con nadie, por eso me retiro despacito, como reculando, de la vida de todos aquellos que no vibren como yo y que sólo piensan en sí mismos y en alimentar su ego.

Sólo así, quedándome con unos pocos, encuentro la paz y reconozco todo lo que me falta evolucionar.
Que es un montón.

17 de febrero de 2016

Random.

Tengo muchos problemas con la sociedad.
Bueno, no, no los tengo, simplemente estoy en desacuerdo con muchas cosas que la sociedad pretende dejar establecidas y que pasemos por alto.

Marge, no voy a mentirte: me gusta estar sola porque no tengo que soportar el choque cultural/social de personas que piensan diferente y pretenden demostrarte tener la última palabra en lo que a la verdad respecta, como si no fuera subjetiva. Aunque haya días en los que me encuentro especialmente reactiva, la verdad es que no me interesa discutir. No me gusta, me saca de mi centro.
Sin embargo, siendo mi propia antítesis, cuando algo me molesta o me hiere, no puedo quedarme callada. Ni siquiera es una opción.

Me exaspera no poder abrir cabezas a los botellazos.

Tener que explicar porqué me gusta ir al cine sola, caminar conmigo por la playa, sentarme en la plaza a mirar la nada.
Tener que aclarar que sí, que estoy bien, que sólo necesito estar en mi compañía.

A la sociedad le resulta extraño que te guste estar sola. Que seas mujer y hables de sexo sin tabúes. Que pises el freno cuando alguien cree que eso le da derecho a invitarte a coger.
Y es la misma sociedad la que sentencia que tomar cerveza en un recital significa que sos una trola, que por ser tan independiente vas a terminar siempre sola, que si sos exitosa o autosuficiente "ahuyentás" a los hombres, que si tenés mundo interno o afrontás la vida con intensidad quiere decir que sos insoportable.

Estamos, como género y como humanos, tan hartos de tener que desetiquetarnos, de intentar que dejen de señalarnos (o de ejercer algún tipo de violencia, contra ambos sexos) y tan cansados de tener que presentar la carta de: "No solamente me gustan mis momentos de soledad, es que también los necesito", que nos tornamos desconfiados de cualquier ser que pretenda acercarse incluso con la mejor de las intenciones.

Todos somos solos, libres, sueltos.
Todos queremos encontrar o armar nuestra propia manada y sentirnos a gusto en compañía también, pero para eso tenemos que saber, primero, quiénes somos. Y eso incluye saber cómo poner límites a todo aquél que no sepa cómo respetar la libertad ajena, del tipo que sea.

Quizás uno de los aprendizajes más grandes de la vida consista en aceptar lo que uno es, para poder hacer lo mismo con los otros. Clara señal de que no te respetás, es si no me podés respetar a mí.

Quizás también nos cuesta entender otros mapas mentales, porque estamos demasiado asustados de descubrir que puede existir otra realidad, que puede hasta ser mejor que la nuestra.
El problema es que cambiar de perspectiva implica dejar patrones viejos atrás, romperse un poco y hacer espacio, sino la nueva vida no tendrá lugar para entrar.

Al final, los que estamos cómodos en nuestra soledad y vivimos como autosuficientes, sabemos que vamos a tener que rompernos muchas veces hasta convertirnos en quienes deseamos ser, y eso no significa tener que hacerlo siempre solos.

Tal vez lo que en el fondo queremos es relacionarnos con aquellos que sepan que nos gusta mucho más cuando tenemos otros brazos con los que contar, y que nos bancamos todo solos porque no nos queda otra, no porque siempre lo queramos.
Elegimos el camino más difícil a conciencia, y nos lo tenemos que bancar.

En resumidas cuentas, creo que somos de esos que buscan magia en los demás para que se lleve bien con la que llevamos dentro.

Qué se yo.


17 de febrero de 2014

Deseos para los años venideros.

Deseo de todo corazón, que algún día nosotros dominemos a la tecnología, y deje de ser al revés.

Que vuelvan las cartas por correspondencia, y el mail sea sólo una herramienta más.

Que nos llamemos por teléfono, nos escuchemos las voces, y dejemos de conformarnos con un mensajito.

Que salir a cenar con tus hijos, sea salir a cenar con tus hijos, y no un momento aburrido donde ellos tengan que llevar la tablet porque no saben disfrutar una salida en familia.

Que los valores se revaloricen.

Que si a tu hijo se le ocurre hacer algo malo o lastimar a alguien para cumplir un deseo, no lo incites a seguir su capricho, sino que le enseñes lo que, no sólo moralmente, sino Universalmente, está haciendo mal, y darle las herramientas para que lo corrija, no corregírselas. Son la semilla del mañana, que comprendamos eso también sería ideal.

Que la computadora sea una herramienta eficaz, laboral, o auxiliar con los que tenemos lejos, y no el centro de la vida social.

Que las redes sociales colapsen, y tengamos que volver a vernos las caras.

Que tengamos el coraje de decir NO, si no queremos ver a alguien o contestar un mensaje desubicado-por cualquier medio-, sólo porque el otro sabe que ya lo leímos.

Que los chicos usen la imaginación, que sean creativos, que no se aburran cuando no hay internet.

Que internet, en fin, no sea el recurso primero para divertirse o aprender.

Que los dejemos ensuciarse, enchastrarse, a sabiendas de que eso es lo que los ayudará a tener soluciones creativas e inteligentes el día de mañana, y no andar pulcros por la vida, que sólo los presionará en términos excesivamente ridiculos y bajo pretensiones de comodidad adulta.

Que desde chicos se nos deje de inculcar el culto a las modas, al dinero, las ambiciones con fines egoístas, la traición. Que todo eso no nos haga burlarnos del que tiene unos kilos de más, o unos billetes de menos.

Que se nos inculque el amor al poder de todo aquello que realmente importa: Amor, por sobretodas las cosas. Respeto, fraternidad, justicia, comprensión, familia, amistad, lealtad. Solidaridad.

Que sepamos que atraemos todo lo que damos. Que seamos conscientes de que estamos armando nuestra vida y nadie más tiene la culpa de lo que nos pasa.

Que ser mala persona, egoísta, dañino y pararnos del "lado oscuro de la fuerza", nos devolverá exactamente eso mismo, y que por un fin egoísta o caprichoso, las cosas no van a salir como queremos.

Que respetemos el libre albedrío de todo y todos.

Que tengamos reuniones mirándonos a los ojos.

Que, finalmente, el que está del otro lado del celular, deje de ser más importante que el que tenemos al lado.

3 de febrero de 2014

El amor en los tiempos del cólera, mi hermano.

El amor hoy no es lo que era cuando yo ni siquiera era. No sé si me explico.
Y no hablo del amor universal, que está en expansión, sino del amor entre dos personas que se complementan y sueñan con compartir sus vidas "para siempre".

A ver, estamos en una época donde el amor no se concibe como el compromiso de fidelidad, lealtad y honestidad monógama; estamos en una época llena de celulares donde no nos miramos ni a los ojos cuando comemos, donde el sentimiento real pierde profundidad, donde no le dan cabida a los requerimientos del alma y del corazón.

El amor es, se siente, pero no se demuestra, ni se deja ser en su esplendor; no se compromete, no se respeta, ni se cuida como lo que realmente es: un cúmulo inexplicable de sensaciones, emociones, sentimientos, fervor, pasión, admiración, mariposas y falta de aire.
No hay esfuerzos en cuanto al amor respecta. Se rompe, se tira. Ya no se arregla.

El amor no se compromete.
Hay temores que inundan a la sociedad, y el compromiso es uno de ellos.
Las personas temen perder su libertad ante la promesa de amar a alguien con un "para siempre", que en realidad va disfrazado de eternidad pero implica el ahora, el presente, el "para siempre" continuo; se aterran ante la idea de vivir el resto de su vida con la misma persona y de tener que rechazar cualquier tentación pasajera; les genera pánico casarse, comprometerse con algo que se puede romper.
Y claro que se puede romper!
Pero uno acepta el compromiso latente de ser fiel y cuidar al ser amado ante cualquier adversidad, y no se dá cuenta que, sin casarse, esos compromisos o promesas ineludibles en el amor, también se pueden romper, y no porque uno se haga el malo.
El amor a veces se va, y es inevitable que, comprometidos, casados o no, las relaciones se rompan.

La falta de compromiso alude al temor de la ausencia de libertad, cuando en realidad, debería ser todo lo contrario. Si el temor es a la ausencia de libertinaje, el tema empeora.

Si estoy con alguien, me comprometo porque lo amo, porque en mi presente -en este momento- deseo el "para siempre" aunque sólo sean palabras, es sentir y expresar el deseo de que ese momento felíz dure toda la eternidad. Aunque seamos conscientes de que todo muta, cambia, y la promesa puede romperse, mantenerse, renovarse e incluso ser aumentada con el tiempo.

No hay romanticismo, ha dejado de existir ese dejo de machismo en el amor donde nosotras somos las débiles y necesitamos ser protegidas por nuestro príncipe.
Ok, acá no me quejo porque no necesitamos que nadie nos proteja ni nos salve de nada, con bastantes fuerzas y ovarios hemos venido al mundo, y con la conciencia de poder que estamos adquiriendo las mujeres hoy día, que alguien se haga el protector puede costarle los testículos.
En fin, falta el abrazo cuando hace frío, la cena con velas, el acostarse a mirar las estrellas, la flor robada de un jardín, los detalles como abrir las puertas y dejarnos pasar, etc. (sigo aclarando que aludo a detalles machistas, pero el romanticismo no tiene porqué ser siempre "caballerosidad", nosotras también podemos ser románticas y dulces sin que eso signifique debilidad).

La falta de compromiso, me suena a falta de ganas.
Faltan ganas de amar sin límites, ganas de perder los miedos, ganas de sacarse la armadura y dejarse amar como Dios manda.
Ganas de aceptar que uno sigue siendo individual aunque se funda con alguien a quien ama.
Faltan ganas de darse por completo sin temor a ser lastimado, falta confianza en uno y en el otro, falta madurez, faltan ganas de proyectar con esa persona, de ser compañeros de ruta, de idear un futuro y demostrarle al mundo cuánto amamos a la persona que tenemos al lado y que elegimos cada día, sin vergüenza, sin limitaciones de ningún tipo.
FALTAN GANAS DE AMAR CON CORAJE.


"Elige a alguien que haga tu vida más grande, y no más pequeña." C. Pínkola.

13 de enero de 2014

La familia no unida, gracias a Dios.

Pertenezco al porcentaje de seres humanos que entiende y acepta que la familia se elige, y que de todo tenemos algo que aprender.
En mi elección venían incluídos, además de una madre maravillosa y un padre con desperfectos que supe perdonar y amar de cualquier manera, una hermana inteligentísima, y primas y primos que derrochan amor y bondad donde quiera que vayan.

Pero también tengo "familiares" -sólo de sangre- de mi lado paterno, que tienen como pilar fundamental y objeto de la felicidad, al dinero.
No recuerdo en qué año escribí acerca de ellos, bajo las mismas circunstancias.
Claramente es gente que no avanza, y yo, la boluda que tiene que sacarse la bronca que le genera tener familiares así de malas personas, por lo menos por acá.

Pasa que Campana es muy pequeño, y todos sabemos todo.

Como por ejemplo, que es gente que por tener un peso más, no escatima en daños al prójimo.

Que para avanzar (nótese que avanzar es un verbo, para ellos, definido como la adquisición de bienes materiales) se aprovechan de mucha, mucha gente.

Que para sentirse importantes, cuentan lo que tienen.

Que para que los demás crean que son buenas personas, les dan oportunidades que luego les echan en cara o los "utilizan", si es que les sirven para algo.

Que buscan aliados para odiar a las mismas personas que alguna vez les fallaron -dios mío, equivocarse es algo tan trágico como haberlos querido matar- porque están tan llenos de odio que tienen que derramarlo, compartirlo.

Que, claramente, no tienen ni un atisbo de felicidad en su vida, porque sino ni mirarían las ajenas: qué tiene fulano y qué no, si se compró la casa o la alquila, si tiene dinero y en tal caso, ¡cómo puede ser que tenga esas posibilidades! Qué pecado estar cerca de la felicidad material!

Es gente que se jacta de todo lo tangible que logró en la vida, porque es lo único de lo que se pueden enorgullecer.

Que te desprestigia, insulta, agrede, inventa y se llena la boca con negatividad, sólo porque no es felíz y la felicidad ajena les resulta no sólo odiosa, sino imposible. 

Eso es lo único que saben hacer y a lo único que aspiran: a ser mejores que otros, pero por lo que tienen.
Se sienten importantes rebajando verbalmente -y nunca en la cara- a los que no vivimos bajo los mismos términos materialistas que ellos.

Por mí, que soy una de las afectadas -solamente por no haber asistido a sus casamientos, previo aviso-que lo sigan haciendo. Imaginen que me odian por eso y pasaron casi tres mundiales!! Pasa que, poniéndome en sus zapatos, han gastado plata en mi lugar, que estuvo vacío... (!!)

Y son cobardes, porque cada cosa que les ha molestado, por lo menos de mí, nunca, NUNCA me la dijeron en la cara. Deciden ignorarte y ser tajantes, como si a una les doliera perder gente así en la vida. De hecho, les agradezco, me facilitaron mucho las cosas!!

Hasta sé muy bien que le hicieron creer a una de mis hermanas, que yo le fallé. Quisiera saber en qué, porque claro, ni ella lo debe saber. Apuesto con toda mi fe, en un 110%, a que es un invento. O alguna exageración ridícula que la verdad, ni me preocupo por descubrir. Porque el refrán de que "Dios los cría..." nunca estuvo errado.

Es que eso es lo que hacen, si le tienen bronca a alguien, buscan todas las maneras posibles de acoplar a su odio, personas vulnerables y sin carácter, que les crean todo lo que dicen.

Desde mi corazón les digo, a todos ellos: ojalá algún día sean felices, no sientan más odio, ni rencor, ni envidia ante la felicidad ajena. Ojalá logren ser libres, pero de verdad, con honestidad y bondad.

Les deseo que tengan autoestima para quererse un poco, pero en serio.
No desde el ego que les hace decir que no hay gente como ustedes. ¡Gracias a la vida que no hay más personas como ustedes en el mundo! Sino necesitaríamos como 3845734785 Jorge Rial para contar los chusmeríos, y hasta el innombrable se sentiría desplazado por observar tanta maldad junta!

Eso es lo que más me generan: incredulidad. Porque en mi cabeza terca, no entra ni siquiera la comprensión de tanta maldad, tanto materialismo, tanto odio y charlatanería, tanta ambición, tanta necesidad de criticar, de denigrar al otro, tanta tristeza que los lleva a actuar así.
Qué tristes que son, me dan pena, y eso ya es de por sí, demasiado feo.

Espero que de alguna manera esto les llegue, porque es la única manera en la que voy a gastar energía para que sepan lo que me parecen. De otra manera, estaría perdiendo tiempo valioso para mi vida y mi felicidad.
Ni siquiera vale la pena nombrarlos, como hacen ellos, porque además de ponerme a su nivel, estaría teniendo la misma actitud horrenda que tienen, y no me interesa ser una persona como ellos, sino todo lo contrario.

Lo que hago ahora, al escribir y compartir esto, es mi sentido de justicia. Me saco la bronca para seguir ignorándolos como venía haciendo, no me la guardo para no enfermarme, y ésta es la mejor manera que tengo de sacarme toda su mierda de encima.

Yo no me jacto de ser la Madre María, pero primero: no tengo odio contra nada ni nadie, tengo broncas sí, porque soy humana, pero no le hago daño a nadie bajo ningún punto de vista; segundo: lo material nunca fue lo más importante para mí. Por suerte día a día confirmo que tomé el camino correcto.

Algún día sabrán del karma que juntan comportándose como lo hacen. Espero que pronto salgan de su ignorancia, sin ofender.

Algún día se darán cuenta de que las cosas que les salían mal, eran pura responsabilidad de sus decisiones y su manera de actuar, y dejarán de creer que es porque la gente les hace "trabajos" o los envidia. (y acá me pongo mala y pregunto: Quién puede envidiar a gente así???!)

Algún día observarán cómo todo lo material que juntaron se derrumba frente a ellos, y comenzarán, por fin, a sentir el vacío.

Ese vacío preñado de esperanza que tiene toda búsqueda y comprensión de lo que realmente importa en la vida, la comprensión súbita del amor que nunca tuvieron y mucho menos dieron, que también les hará abrir los ojos para darse cuenta que para todo el dinero que acumularon, eran muy pobres.

13 de noviembre de 2013

Soy una renegada.

Ni siquiera sé si tengo excusas o motivos lógicos.
Lo único que sé es que vine al mundo a renegar de todo y con todos.
A molestarme con las leyes, a quejarme de las injusticias.
Sobretodo con la sociedad y las tradiciones.
A mí, prácticamente, me indigna todo.

No me gusta que me impongan límites geográficos, ni de tiempo, ni de horarios, ni de edades, de nada.

Probablemente estemos acomodados de acuerdo a los límites que fue imponiendo la iglesia con el correr del tiempo, en una gran parte.

Por ejemplo, no me gusta que por tener 30 años, ya no tenga que salir, no tenga que andar de joda, tenga que vivir con mi novio, tener hijos, un trabajo estable, un auto, la casa y el perro. Tenga que ser "responsable".

Quiero saber por favor, si ser responsable viene de la mano con formar una familia, ser ama de casa, que tu marido labure en una fábrica, irme de vacaciones a Mar del Plata o Las Toninas, y llorar de infelicidad el resto del año.

La sociedad siempre desdibujó a la mujer y el machismo implícito sigue dando por sentadas muchas cosas que ya no van.

La mujer no es la misma, señores.

Gracias a Dios somos muchas las que no nos conformamos, las que queremos más, las que no nos quedamos en casa planchando las camisas, mientras el zángano lee el diario o hace zapping.
No cuestiono a quienes lo hagan, seguramente les guste, pasa que yo no soy así.

Soy parte de las mujeres que quieren aprender, que no se sienten satisfechas como el común de la gente, con lo establecido.

De las que buscan algo más de la vida que hacer guita y vivir de las superficialidades, de las que nos damos cuenta que hay gente que no está bien, que necesita ayuda, que hay cosas que mejorar; que los libros hay que leerlos y no dejarlos juntando polvo en la biblioteca; que hay muchos vinos por probar y música que bailar. Que podemos liberar la voz para cantar, para enseñar, para defendernos, para dar.

Desde que recuerdo, fui pensando siempre para adelante.
Pensaba a qué edad me recibiría, a qué edad me casaría, a qué edad me gustaría tener hijos.
Y todo eso, creo que por suerte, se dió a destiempo.

Creí poder recibirme a los 22 años, pero lo hice a los 27.
Creí casarme alrededor de los 25, pero me dí cuenta que no quiero.
Creí que tendría hijos como mi vieja me tuvo a mí, a los 27, pero por ahora no están ni en mis planes.
De hecho, a veces algunas mujeres se ponen tan boludas cuando tienen hijos, que me dan miedo. Ni hablar de que alguien dependa de vos toda su vida, me cago en las patas.

Con el tiempo todo se fue modificando, y la sociedad me iba apurando con sus preguntas de mierda como:

"-Qué es de tu vida? Te casaste? Tenés chicos?"

No, la reputamadrequeteparió, no me casé porque el amor no es un negocio, ni tengo que firmar un papel para demostrarle a alguien que lo amo.

No tengo hijos porque soy una boluda todavía, y no quiero ponerme pelotuda como tu hija con los suyos, ni que mi vida y mi felicidad sólo dependan de ellos.

Me recibí tarde y todavía quiero estudiar otra cosa, porque antes de formar una familia y traer hijos a esta sociedad del orto, prefiero poder trabajar de lo que amo, y no tener que mulearle a alguien en un trabajo que odio, para darle de comer a mis lobeznos.

Y sí, a mí todo se me dió tarde en la vida, y lo peor es que todavía tengo que seguir esperando mucho más.

Por qué?
Primero porque se me canta el ojete.
Segundo porque estoy con alguien menor que yo, y en el aspecto familiar, ni quiero ni se merece que lo apure.
Tercero, porque SOY FELÍZ viviendo sola, teniendo mis espacios, mis cosas, mis silencios, mis siestas, sin que nadie me prive de dormir, de comer y tomar lo que quiero, de salir y volver cuando se me cante.
Sin que nadie me prenda la tele cuando leo, sin que nadie me tire un juguete por la cabeza, sin que nadie me rompa mis cosas, esas cosas tan de hija única que tengo y cuido como si fueran mi más preciado tesoro.
Y, principalmente, sin que nadie me raye los libros o me rompa los discos.

Soy una inmadura? Probablemente, en un 99,9%.

No soy una persona normal, no quiero lo que todas quieren, no siento las ganas que todas sienten a mi edad.
Yo soy felíz con otras cosas.

Y me duele en el Alma, me lastima, que la sociedad "me apure" y me presione, y se crea con el derecho a cuestionar mi vida y mi felicidad, sólo porque las cosas se me dieron de otra manera, y, simplemente, porque no soy como ellos.

16 de junio de 2013

Hoy en CONSULTORIO PARA BOLUDAS: Las novias de mis amigos no me quieren :(

Hoy les vengo a sacar la duda, a todas aquellas minitah`s que se preguntan porqué las novias de sus amigos no se las bancan.

A ver mi chiquita, las mujeres solemos olfatear a toda señorita que se le acerque al susodicho, porque es nuestra naturaleza.
No conozco NI UNA mujer que no observe/olfatee/analice a cualquier otra dama que se le acerque a su amado.

Peeero antes que nada aclaremos: Si hay amistad entre un hombre y una mujer, (en la cual yo creo) tiene que haber cierta intimidad entre los dos. Y me refiero a la intimidad obvia entre amigos, ¿tengo que aclararlo?

Así que, si te calificás "amiga" de un hombre, no te confundas con el término "conocida". Porque si sólo sos conocida, seguro te vamos a tener entre ojos hasta sacarte la ficha.

Así que veamos:

Si la dama recién conocida es buena onda, macanuda, parece una mina relativamente ubicada y sobretodo tiene mucha onda con nosotras, bingo! Ha caído bien en el alma paranoica que la estaba investigando.

Pero qué pasa con las que caen mal?

Es muy simple: antes de dar el veredicto final -e inamovible- hay algunos estereotipos y /o actitudes que, simplemente, pueden hacer que nos caigas como el reverendo orto de una monja cagando en una letrina:

1) Te comiste al muchacho en algún momento: Jamás lograrás que te apreciemos. Siempre serás una trola aunque haya sido el único hombre que te volteaste en tu vida. Ni se te ocurra hacerte la linda una sola vez porque te vas sin ojos, sin uñas y con el pelo incendiado.

2) Alguna vez le tiraste onda: Casi lo mismo que la primera. Nivel de esperanzas: C E R O.

3) Sos trola:  Acá creo que ni siquiera nos detendríamos a explicarlo, pero es inevitable. Nunca un tipo en serio, siempre con alguno nuevo, clásica calientapijas, aparece reiteradamente llamando la atención en el facebook de hombres con comentarios que nunca vienen al caso o MG en todas las publicaciones. La típica hedienta. Foto de perfil? En malla, en fiesta de disfraces, de perfil mostrando la silueta del ojete. Puede ser de las que portan cara de angelito siempre con la misma sonrisa fingida, o directamente cara de petera (foto desde arriba usualmente) haciendo piquito con la boca pintada de rojo.

4) Sos la única mujer en un grupo de hombres: Por descarte, sos gato o lesbiana. Te vamos a cortar las piernas la primera vez que te veamos sentándote a upa de nuestro hombre, como si estuviera todo bien.

5) Te quedas a dormir en su casa: Vas a aparecer colgada del árbol de una plaza.

Creo que estos son los estereotipos más evidentes y, desgraciadamente para las mujeres celosas, usuales.

Nadie zafa de que su pareja tenga alguna amiga de éstas, dignas para cumplir el sueño del crimen perfecto.

O me estoy yendo al carajo?

24 de diciembre de 2012

No tengo cable. Pero sí unas cosas sueltas para decir.

Desde aproximadamente unos 8 meses, no tengo cable. Tengo una tele, muchas películas y series.
De más está decir que las cosas que me entero del mundo en general, es porque algunos canales de noticias tienen transmisión en vivo desde internet, o porque leo los diarios, también en la web.

Veo tele cuando voy de mis viejos o de mi novio.
Y la verdad que no me interesa tener cable por ahora...

Es 24 de Diciembre.
Hace un calor de puta madre.
Me vine de mis viejos porque mi casa es un horno, y porque tienen pileta, claro.

Después de estar en remojo un rato largo, entré y prendí la tele. Y en un noticiero tuve que parar, tratar de creer la noticia que estaba ante mis ojos, y no pude más que largarme a llorar.

En Lugano un par de inadaptados o gente muy desesperada, entró a una iglesia y robó todas las donaciones listas para ser entregadas a la gente que no tiene. Era la entrega mensual de comida más algún que otro pan dulce y otras cosas más para celebrar Navidad.
Inmediatamente la gente del lugar, comenzó a llevar más donaciones y el total superó lo que se habían robado, de modo que tuvieron que donar a otra capilla... Siempre es mejor lo que sigue, cierto?

Y la verdad es que tuve ganas de sumarme a las recorridas nocturnas de esta noche, que organiza Fundación Sí. Pero acá en Campana no encontré si alguien está a cargo de eso...

En fin, es mucha la injusticia y duele seguir viviendo en un mundo así. Ni siquiera voy a  tocar el tema de los saqueos porque me indigna a un punto en el que pierdo la cordura.

Pero pensemos que podemos ser parte del cambio y no tener que esperarlo sentados. El mundo por sí sólo no cambia, y la gente con malas intenciones si no tiene oportunidad de conocer el bien, no va a aceptarlo a ciegas.
Movamos un poquito la energía desde casa, desde el trabajo. Desde nuestro humilde lugar podemos hacer SIEMPRE algo mejor. Y no hay placer más grande que hacer felíz a otro con nuestros actos.

Y de corazón les deseo a absolutamente todos los seres que habitan este Universo, que no sólo por hoy, sino que en la eternidad tengan paz y una hermosa vida llena de amor.

10 de agosto de 2012

Perro.

Siempre voy a seguir identificándome con los perros y con los lobos.
¿Ser Perro en el horóscopo chino tendrá algo que ver?

Me querés, me cuidás y te soy fiel e incondicional sin restricciones.

Como de tu mano, te espero y me pone feliz verte llegar, estoy siempre disponible para jugar.
Te cuido y me pongo en lugar de protectora y hasta te miro mientras dormís para ver si estás respirando bien.
Me siento a tu lado y te hago saber que estoy cuando sea que me necesites.
Te lamo los dedos para decirte cuánto te quiero y para que me acaricies la cabeza.
Te rompo las "plantas" (por no decir las pelotas) porque insisto en demostrarte que estoy, que me veas, que estoy siempre lista para jugar, que estoy con vos y nadie más.
Me alejo cuando sé que te puedo molestar.

Pero el perro a veces se cansa y hay cosas que no le gustan. Porque tiene amor propio, tiene dignidad.

El perro es leal pero independiente.
No le cierres nunca las puertas, no lo dejes sin "comida", no te creas que sos su dueño porque aunque no te abandone, al perro le gusta la calle. Ningún perro nació para ser un animal doméstico.
Es como si tuvieras un pequeño lobo en tu casa, pero más dócil.
El perro no es propiedad de nadie, como las personas.

El perro atado no es feliz.
El perro que no tiene cariño se pone triste.
El perro que siente amenazado a su círculo, se pone agresivo.
El perro no tolera la intromisión de terceros.
El perro que molestás, te ataca.
El perro que ladra, raras veces muerde.
El perro calladito es el que te saca una mano.
El perro que se siente traicionado, abandona la casa, con todo el dolor del alma, porque sabe que no lo necesitan más y no quiere molestar.

Al perro no le mientas nunca, porque tiene muy buen olfato.
No le escondas las cosas, porque se maneja mucho con el instinto.
No le des carne en mal estado, porque es bueno pero no boludo.
Que al perrito no lo desafíen, porque no se va a quedar quieto.
Al perro dale cariño, pero evitá que le rompan el esquema de paz en el que vive.
Se pone nervioso y actúa erráticamente.
Y lo llevan a la perrera porque "tiene problemitas".

Hasta donde sé,  yo soy perro hasta que me muera.

24 de abril de 2012

Así estamos!

Alumno X me pide un abrazo. Se lo doy. Cuando nos separamos, me dice:

-Yo estoy en la cárcel y vos me viniste a visitar
-Nooo! Qué horrible eso! Por qué estás en la cárcel??
-Porque robé unos collares y me los metí por acá y acá (se toca el cuerpo)

Una maravilla.

17 de abril de 2012

Mamá, papá:

Yo sé que debo agradecerles la vida y blablabla.
En otro momento más emotivo quizás lo haga.

Ahora, mis preguntas son:
¿Tenían que hacerme tan vueltera, tímida, terca, caprichosa y jodida??
¿Existe la posibilidad de renunciar a algo de todo eso que me dieron?

Con qué necesidad tengo el gusto por lo complicado, por lo difícil, por todo aquello que sea un poquitín "prohibido"? Por qué me atrae más eso que algo que sé que puedo tener sin dificultad?
Por qué lo fácil me aburre? Por qué lo que no es "políticamente correcto" me quema la cabeza?

¿Por qué, eh??

7 de abril de 2012

Enemistad.

enemigo, ga.
(Del lat. inimīcus).
1. adj. contrario (que se muestra completamente diferente).
2. adj. Dicho de una persona o de un país: Contrarios en una guerra. U. t. c. s. m.
¶ MORF. sups. irregs. enemicísimo, inimicísimo -p. us.-.
3. m. y f. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.


Pero qué es tener enemigos?
Hay gente que todavía tiene?
No es un concepto un poco estancado?
No hay cosas mejores para hacer?

Yo no sé si tengo enemigos.
Desde mi punto de vista yo no elijo ser enemiga de nadie.
Me parece algo sumamente resentido, o de alguien que cree ser importante: "A mis enemigos les duele que yo esté bien" (?)

Por ahí directamente hay gente que no tolero y que ni prefiero cruzarme, hay otros que probablemente no me banquen a mí. Pero enemigos...

Qué mierda me importa lo que piensen mis "enemigos", en caso de tenerlos??
Voy a andar haciendo cosas sólo para que ellos me envidien o se sientan mal por mi felicidad?
Podemos ser tan ignorantes?? Tan ridículos?

No me importa lo que piensen mis amigos (que obviamente ya me conocen), mucho menos me va a importar el pensamiento de alguien que no me quiera.

No sé, hay una sola persona en este momento a la que le arrancaría los ojos para que deje de romper las pelotas, eso sería la enemistad?

3 de abril de 2012

Cosas que hice cuando era niña I

Dejar de ir a misa al segundo domingo después de tomar la comunión, porque no me sabía las canciones, todos tenían muchas joyas pero nadie me daba cabida (no sé, eso me hacía sentir mal, qué se yo!), estaba solita siempre en el fondo y el cura tenía mucho olor a vino.

Ése fue el fin de mi relación con la iglesia.
Contaba con tan sólo once años y lloré todo el otro domingo para que mi vieja no me mandara.

Qué cosa horrible.

21 de marzo de 2012

"El día de..." (no "D")

Hoy es el día de las personas con Síndrome de Down.

Yo me estoy dando cuenta, con el paso del tiempo (por no decir que me estoy volviendo una vieja chota) que los días de "tal cosa" cada vez me importan menos, no les encuentro sentido, no sé por qué motivo todo tiene que tener un día. Somos consumistas, fiesteros, nos hacemos fin de semana largo por el día de la chota muerta, pero no sabemos en homenaje a qué o quién, ni siquiera entiendo la necesidad de tener esos días.
Salvo por los feriados, claro.
Me hago la rebelde, pero obvio que me encantan los feriados! Tampoco voy a mentir!
Igual me refiero más especialmente a festividades que no llegan a ser feriados, o son poco importantes, no son históricas, por ejemplo.

Pero a veces, no sé...
Si está el día de los enamorados, los resentidos se sienten mal y quieren hacer el día del soltero.
Tenemos festividades importadas como Halloween y San Patricio, cuando el 90% de los que lo festejan ni saben su origen.
El día del padre, de la madre, del ahijado, del niño, del animal, del árbol, pppffffffffffff......

Cuando le encuentre la vuelta a lo que quiero decirles, vuelvo.
Porque ni yo me entiendo. Es como hablar sola y tratar de formular la frase, en pedo.

Por lo pronto, convengamos que ni sabía qué día era hoy.
Para eso si debería ponerme las pilas, por lo menos en el ámbito en el que estoy, osea que me doy un poquito de vergüenza...

Todavía hay cosas que me cuestan, que no me cierran...

"-Hola, soy la peor maestra del mundo. Me voy a golpear el dedo meñique con la pata de algún mueble. Besos!"

10 de marzo de 2012

Ese odioso "qué dirán".

Salí casi tres años con un hombre completamente desagradable.
Todavía les juro que no entiendo cómo pude haber estado tan ciega, tan inocente.
No sólo era una persona horrible en general, sino que tenía pensamientos de facho y actuaba como tal.
Me trataba como tal.
Yo era bastante boludita, lo reconozco.
Calculo que estaría enamorada (aunque ahora mirándolo desde afuera, eso era más miedo a estar sola que amor).

Recuerdo noches en las que discutíamos y yo terminaba hecha un bollito en un rincón, llorando a mares y queriendo solucionar todo, antes de dormir o de irme a mi casa.
El hijo de puta ni un abrazo.

Una tarde andábamos haciendo no sé qué por la calle, y yo tenía una mochila a cuestas, me acuerdo que la había comprado en un recital de Attaque 77, cuando era una buena banda.
Obviamente tenía el frente estampado con el logo de la banda y el de la gira que habían hecho en ese año.

Decidimos ir a comer.
El lugar en cuestión no era súper top (estamos en Campana, hola), osea que íbamos derecho, así como estábamos.
Me preguntó porqué no íbamos a su departamento a dejar mi mochila.
Respondí que no, que tenía la billetera y mis cosas.
Se enojó.
Empezamos a pelear en la calle (ay dios mío, me hacen eso hoy en día y me separo) de porqué tenía que llevar la mochila, que quedaba horrible, qué cómo iba a ir a ese lugar con esa cosa colgando de mi espalda.
Y yo retrucando que porqué le importaba lo que pensaran los demás, que yo soy feliz así y que me deje ser, sobretodo porque ese cuestionamiento me parecía la pelotudez más grande del mundo.

Fue el principio del fin.
Gracias a dios y a esa mochila que todavía guardo.

Cuán imbécil se pone la gente cuando les importa el qué dirán.

9 de marzo de 2012

Cosas que se ven desde el bondi II

Un señor en su auto bailando la Macarena.

Cosas que se ven desde el bondi I

Demás está decir que soy de las que pelean a todo el mundo para sentarse del lado de la ventanilla, en el transporte que sea.

Hoy no sé (este "no sé" lo voy a repetir mucho en el transcurso de esta entrada) si por curiosa o por cuál designio del destino (?) antes de salir de Cabildo, miré desde el colectivo al auto que tenía a la izquierda.
Probablemente fue porque mi vista periférica se alteró por el movimiento que venía del auto en cuestión.

El muchacho que manejaba estaba sacando apresuradamente de un bolso, ubicado en el asiento del acompañante, short y camiseta deportivos.

"-Aaahhh, se va a jugar al fútbol - pensé-Yo quiero uno de esos!" (claro, que juegue al fútbol y TODO lo que sigue a continuación)

No sé porqué me distraje (tampoco sé porqué algo me tiene que distraer justo en una situación así) y cuando lo vuelvo a mirar, ZAS! estaba en cuero. En cuero bien. Cómo les explico sin quedar como una negra alzada?
En cuero lindo, en cuero pec to ra les y ab do mi na les.Capisce??
Y voy a omitir los pensamientos que se me cruzaron en ese momento.

"-A la mierda! A la mierda, se está cambiando! Debe llegar tarde..."
(Era lo que realmente importaba? Suponer que llegaba tarde??!)

Sin dejar de observarlo, confirmo mi teoría.
Sobretodo cuando el muchacho baja sus manitas, se desabrocha el jean, y levanta la pelvis apoyándose en el respaldo, bajándoselo. EN SERIO.

Si hubiera tenido un slip la cagaba. Pero no. Tenía un boxer negro de esos con elástico gruesito, gris con letras. No le sobraba nada de ningún lado. Se los juro, no exagero.

Sé que puse cara de "Ooohhh!" y me tapé la boca con la mano, sonrisa mediante.
Me sentía una vieja solterona en el Golden. Pero con diferencias notables, claro está.

No sé si fue por timidez o por miedo a que viera que lo estaba observando, que giré la cabeza y miré para adelante.
Osea, en qué cabeza cabe??! Mátenme ya.

Nah, obviamente no duré mucho en esa posición, y la curiosidad fue más fuerte.
Tenía a un hombre te rri ble a escasos metros, casi en pelotas, y todavía no me explico cómo fue que no agarré el martillito del Chevallier, rompí el vidrio, me tiré del bondi y le entré al auto por la ventanilla y le rogué que me violara.

En fin, se puso el short y siguió manejando en cuero. Con qué necesidad, con qué ne ce si daaad??!
A esa altura mi psique ya estaba dañada.

Convengamos que ya aclaré que no tenía el físico de Danny de Vito.
Ese chico juega al fútbol y se ve que se lo toma muy en serio. En serio como "le tomé" la patente, capaz.
Ay dios mío, soy una stalker! Sobretodo cuando me doy cuenta que es ese tipo de hombre que no me daría bola jamás.

En fin, si es que fue un regalo de Dios, uno atrasado de cumpleaños, o adelantado de Pascua (?), no lo sé.

Lo unico que sé es que me alegró el viaje.
Y me dió material para rato. (material periodístico, para mi nueva carrera, ponele)

Nah, olvídense. No soy tan superficial.
Pero soy humana.Tengan un poco de consideración.
Tampoco es que me iba a casar con ese joven!! (?)

PD: Muchacho simpático (WTF??!), no sé quién sos, pero gracias.

4 de marzo de 2012

No hablo siempre de mí.

No sean idiotas, obvio que no soy tan egocéntrica. Igual es mi blog y hablo de lo que se me canta. Lloro si quiero.
En fin, tengo la secreta capacidad de observar todo lo que me rodea y de sacar conclusiones.
(bueno, saco conclusiones, sobretodo apresuradas, de TODO)

Ejemplo number one: las pendejas que NO tienen cuerpito de modelo, y se visten con dos pedacitos de modal: no tienen amigas sinceras. Chicas, búsquense amigas con un poco de honestidad. EN SERIO. O vayan a recuperar su dignidad a la oficina de Objetos Perdidos, pero YA.

Ejemplo number two: las familias numerosas que salen a la noche a sentarse en la esquina de un bar (ponele que era Smowing, en el medio de una de las avenidas más transitadas de mi ciudad): o están evaluando el mercado para sus hijas, o se les quemó la tele.

Ejemplo number three: el hombre que maneja escuchando cumbia santafesina a todo culo: tiene la pija chica, y probablemente esté sufriendo la falta de lluvias en su maizal. Y se cree que hace el mejor mate del mundo.

Ejemplo number four: Mujer con pollera que de pedo le tapa el ojete + escote exuberante + maquillaje exageradísimo cual escopeta de Homero + alcohol: mujer soltera desesperada y sumamente fácil. No recomendable para una relación a largo plazo.

Ejemplo number five: el señor que junta las botellas y me quiere llevar la de la birra sin terminar me pone muy nerviosa. No era ejemplo, pero lo tenía que decir.