4 de febrero de 2015

Siguiendo la Luna.

Vicentico cantaba que no podía llegar lejos. Pobre.

La Luna rige nuestros ciclos, y de acuerdo a su fase y signo por el que esté pasando, nos ofrece determinada energía para poder utilizar en pos de nuestro crecimiento y nuestras metas.

A fines de Julio de 2014, llegué a Montevideo por primera vez, un jueves. El sábado había Luna Nueva en Leo, y las lunas nuevas son inicios.
No casualmente se dió el signo del amor -sobretodo del amor propio-, de lo que nos hace brillar y vibrar, y yo estaba buscando "éso" que me haría vibrar más alto, que se sincronizara con lo que me hacía latir el corazón.

Cada Luna Nueva, se hacen listas de intenciones. No son deseos, porque tenemos incorporada la creencia de que los deseos se cumplen "por arte de magia", de modo que podrían llamarse "milagros", creo yo.
Entonces, no, son intenciones porque sí son deseos, pero hay que trabajarlos, hay que hacer algo desde uno para que se cumplan.
La lista puede hacerse gráficamente, con dibujos y fotos por ejemplo, como una lista de súper o mentalmente, como uno más cómodo se sienta.

Recuerdo haber hecho la lista más que nada mentalmente, porque con lo breve que fue ese viaje, no recuerdo haber tenido tiempo para extenderme como me hubiera gustado.

Mis intenciones cubrían todo aquello que, como dije, me hiciera vibrar más alto, latir el corazón, encauzarme en el rumbo de aquello que me llevaría a ser más auténtica, creativa, a enamorarme de mi propia vida.
Quería elegir experiencias que me engrandezcan, que me hagan sentir enorme, como si el mundo no alcanzara para todo lo que desea mi Alma. Quería hacer cosas que valieran la pena, que me enseñaran día a día, que me movieran las vísceras.
Quería descubrir un lugar, o algo que alimentara a mi niña interna (y vaya que Montevideo lo hace!), que me incitara a crear, que me ayudara a reconocer mis talentos y me impulsara a compartirlos.
Finalmente, como cereza del postre de energía leonina, supe que merecía tratarme como la reina de mi vida, como merecedora de todo aquello que deseo desde lo más profundo de mí, desde mi Alma, desde mi corazón.

Quería aprender a dejar fluir mi propósito, mi misión, aquello que se llame "predestinado" y esté a nuestro alcance cuando queremos trabajar por ello.

Hice la lista, pero el tema no quedó allí: había que empezar a actuar al respecto.

Comencé dándome cuenta de que Montevideo me había gustado más de lo que esperaba, y que tenía mucho de lo que siempre quise: aire, mucho aire; agua, verde, tranquilidad. No crean que es poco, porque para mí todo eso la convirtió en el combo perfecto.

Seis meses después, me mudaría, empezaría a trabajar más con aquello que me hace sacudir por dentro y que me llena el corazón, atraería todas las personas y experiencias necesarias para seguir creciendo, y decidiría, un día como hoy, que jamás hay que rendirse, y que sí, hay que seguir a la Luna.

Porque ayer, fue la Luna Llena en Leo, que culmina los seis meses de trabajo desde aquella Luna Nueva.

Repaso: Las lunas nuevas son inicios, las lunas llenas son finales.

Finales de procesos, finales de decisiones, de siembras, de todo aquello que hayamos comenzado en la Luna Nueva previa del mismo signo en que se da la Luna Llena.

Conclusión: Tendría que haberme imaginado que para esta fecha, ya estaría viviendo acá, haciendo de aquellas intenciones de cambiar mi vida, una realidad. Finalizaría el ciclo, materializando todo lo que había imaginado. Principalmente porque me moví por ello.

Tengo la capacidad de seguir maravillándome como cuando era chica, con las sincronías. Sobretodo con aquellas que uno sabe que puede aprovechar, siendo consciente de que se es creador de la propia vida, y que hay que hacerse cargo de lo que deseamos, y llevarlo a la acción. Siempre.

Porque como dice Mia Astral: "Los sueños no se cumplen, se trabajan".

Le dije eso a la Luna aquél Julio.
Es Febrero, así que ayer le agradecí todo lo que me viene dando, sin siquiera pedir nada a cambio.
Que, en realidad, es la receta de la felicidad.
Porque todo lo que damos sin esperar retribución, con la sola intención de dar, vuelve.
No siempre del mismo lugar, pero vuelve.
Tendríamos que saberlo ya.

2 comentarios:

Mariana Delasflores dijo...

Admirada..?es poco...maravillada porque tomaste realmente las riendas de tu vida y sos la REINA de ella.

Me das la receta, paso a paso y con instrucciones...pero desde el principio, desde acá:
"Mis intenciones cubrían todo aquello que, como dije, me hiciera vibrar más alto, latir el corazón, encauzarme en el rumbo de aquello que me llevaría a ser más auténtica, creativa, a enamorarme de mi propia vida.
Quería elegir experiencias que me engrandezcan, que me hagan sentir enorme, como si el mundo no alcanzara para todo lo que desea mi Alma. Quería hacer cosas que valieran la pena, que me enseñaran día a día, que me movieran las vísceras.
Finalmente, como cereza del postre de energía leonina, supe que merecía tratarme como la reina de mi vida, como merecedora de todo aquello que deseo desde lo más profundo de mí, desde mi Alma, desde mi corazón.
Quería aprender a dejar fluir mi propósito, mi misión, aquello que se llame "predestinado" y esté a nuestro alcance cuando queremos trabajar por ello."

...CÓMO HAGO?

Ale M dijo...

No fue fácil, pero el inicio fue darme cuenta de que a mi vida le faltaba magia. Y quería llenarla de ella. Con eso empecé.
El resto, fue siguiendo la energía de cada Luna Nueva...y ta, acepté que fluir demanda menos energía que retener. :)