14 de marzo de 2012

De goma.


"Son cuatro horas nomás."
Siempre pensé eso.

Llego a casa hecha una piltrafa.
Me tiemblan las piernas, probablemente no pude almorzar, me meto la cuchara con yogur en la boca haciendo puntería. Me ensucio, obvio.
Me siento una forra cuando pienso en voz alta que estoy comiendo como mis alumnos.

Tomo líquido en cantidades desorbitadas.
Me duele la espalda, estoy contracturada, necesito masajes o que me paseen en la espalda. Con un palo de amasar.

Tengo la cabeza hecha un quilombo. Todavía tengo que preparar la clase de mañana.
En la mochila no me entran todas las cosas. Tengo que llevar otro bolso extra.

Me voy a dar clases y parece que me mudo.

Pero el placer que siento en lo profundo del alma, y el amor que recibo todos los días, no me los saca nadie.

2 comentarios:

yo dijo...

Viste...era ESO!!!!!
Bienvenida!!!!!

Ale dijo...

Jajajaa! ESO! Mil y mil gracias más Marian!! =)